15M, SIN PASIÓN NI ROMANTICISMOS
Al fin en España, el 6 de diciembre de 1978, pudimos implantar la democracia burguesa como régimen o sistema organizativo de nuestra sociedad. En su corta historia sus beneficios han sido muchos y buenos en su conjunto. Si bien se han superado muchas trabas y accidentes, desgraciadamente actuaciones erróneas de nuestra clase política han deteriorado hasta límites peligrosos el normal funcionamiento de lo que debería ser un estado de derecho al pervertir normas esenciales y básicas del sistema. (Agrupadas y sintetizadas en enunciados, las más fundamentales: la no separación e independencia entre sí de los poderes del Estado; la partidocracia; un inconcreto concepto sobre la estructura de nuestro Estado).0 La Crisis General que no ha sabido gestionar este mal gobierno que padecemos ha evidenciado hasta el desasosiego la necesidad imperiosa de una urgente regeneración democrática de nuestro sistema, además de otras medidas, si no queremos correr el certero riesgo de un retroceso profundo en nuestro desarrollo económico, social y político -o sea personal- del que no sabemos cuánto tiempo tardaremos en salir.
Al Movimiento 15M; que no ha sido el primero en denunciarlo, hay otros anteriores promovidos por pensadores y politólogos; sí le corresponde el mérito de haber sabido transmitirlo a las masas, elegir el momento y los métodos más eficaces para su difusión y repercusión. Pero mientras los otros movimientos de regeneración democrática sí transmiten un mensaje claro, diáfano, sobre el mal que nos aqueja y cómo atajarlo, el 15M mezcla ideas contradictorias, actitudes y comportamientos de clara tendencia izquierdista y consignas que no por ciertas dejan de rayar en la demagogia. Dejemos de escuchar a voceros defensores y detractores de una y otra parte y analicemos los hechos siquiera grosso modo: rebelión contra las injusticias sociales que sufrimos actualmente; denuncias de las deficiencias democráticas y de la perversión de las castas políticas (ambos bloques más que justos y de urgente solución); y un tercero, ataque al Capitalismo como culpable de todo. En qué quedamos: el Movimiento 15M o está o no está de acuerdo con el actual sistema por el que se rige nuestra sociedad. Y si no está de acuerdo que nos diga cuál es el sistema social que nos propone. ¿O es que acaso pretende, como la Historia enseña, traicionar la ingenuidad del pueblo una vez más?
Yo ya sé que aplicar la razón y la crítica al sentimiento, y más si éste deriva de necesidades vitales y viene cargado de romanticismo y justicia, no es lo que apetece escuchar, pero que le voy a hacer: quien quiera pensar que piense y quien quiera continuar con la fiesta, pues que continúe, ya vendrá luego el desencanto, la frustración...,y el pago. Para cuando esto llegue, un favor: no vuelvan los festeros a culpar a los de siempre, cúlpense ellos mismos pues de ellos habrá sido el error.
Juan R. Montesinos Máñez